martes, 28 de abril de 2009

Enfoque


Este es un vocablo que generalmente asociamos con la fotografía, y en una acepción más profunda, con la óptica (¿Que es la fotografía sino un sistema óptico?).

Con respecto a nuestra vida, entorno en el que vivimos, las cosas que nos pasan, el futuro, etc... el uso de conceptos y expresiones procedentes de la óptica es muy habitual (entendiendo óptica como una ciencia, y no como una establecimiento de venta de gafas).

Esto es debido a que la visión es un elemento fundamental para el trascurrir de la vida. He de aclarar que utilizo visión no como un simple concepto óptico, sino como concepto más amplio, más acorde con la definición “percepción de la realidad”.

¡Que importante para nuestro devenir vital es la percepción de lo que nos rodea!.

Pero ¿Por que? Porque de la visión que nosotros tengamos sobre algo, sacaremos las correspondientes conclusiones, lo que a su vez nos permitirá relacionarnos con eso de una manera concreta, que a su vez nos proporcionara una nueva visión, y de esta, una nueva conclusión, y así sucesivamente.

Si en este proceso permanente de visión-conclusión-relación, el primer paso no se ajusta a la realidad, es fácil imaginar que a partir de ese momento, el proceso se deforma y perturba, con lo que nuestra vida (en relación a eso) está abocada al fracaso, o en el mejor de los casos, a un destino que en principio no es el deseado.

Por ello, la principal función de los coachs, es la de ajustar la visión del cliente, para que este pueda obrar en consecuencia, y alcanzar su objetivo de vida, sin demoras y sin distorsiones.

En resumidas cuentas ¡Que importante es un enfoque adecuado para obtener unos resultados adecuados!


martes, 3 de marzo de 2009

La desmotivación endógena


La desmotivación puede surgir desde dos puntos diferentes:

  • Desde el entorno que nos rodea que llamaríamos desmotivación externa o exógena
  • Desde nosotros mismos, que llamaríamos interna o endógena.


Me interesa especialmente la desmotivación endógena por ser la que habitualmente se detecta menos y suele tener un desarrollo más prolongado y profundo en la vida de las personas.

Antes de continuar creo que es necesario describirla y reconocerla.

Se podría resumir diciendo que es la “perdida de la motivación” -aunque esto nos podría hacer creer que la motivación es algo como una “cosa” que se puede dejar olvidada en un taxi, o encima del piano.

Para ser un poco más específicos podríamos declarar que la motivación se obtiene con cierto esfuerzo y que su mayor o menor cantidad, no se puede medir en unidades. Su efecto contrario, sería la desmotivación, si bien no en un sentido aritmético ( desmotivación = motivación * -1 ) , si en un sentido de magnitudes térmicas ( tomando como base la física térmica, el frió es la ausencia de calor, pues en nuestro caso la desmotivación es la ausencia de motivación ).

Con esta primera base podemos definir que la desmotivación interna o endógena es la falta de motivación originada por nosotros mismos.

Vaya, con esta proposición nos queda preguntar ¿Para que hace alguien semejante cosa? La respuesta raramente se respondería en sentido positivo, aunque el conocer la respuesta en este caso no nos lleve demasiado lejos.

Propongo entonces otra pregunta ¿Por que hace alguien semejante cosa? Bien, esto nos sumerge en el profundo mar de las interioridad de la persona y puede ser labor de años descubrir esas causas y poder llegar a poner remedio.

Llegados a este punto se me ocurre una tercer pregunta ¿Como hace alguien semejante cosa? La respuesta a esta pregunta nos lleva directamente a la actividad desmotivadora, y nos permite identificar las pautas y modelos que llevan a esa persona a “boicotear” y desgastar su motivación.

Este punto es vital para que el comportamiento y las creencias desgastantes sean analizados, y como si de unas simples bacterias hablásemos, fueran eliminados por causa de una oportuna vacuna que las haga desparecer para que la motivación no se vea mermada.

La desmotivación tiene elementos comunes en todas las personas. Pueden originarse como resultado de un comportamiento (el hábito de comer mucha cantidad provoca en la persona con sobrepeso la desmotivación respecto a tener mejor salud y mejor figura corporal), o como resultado de una creencia (“como a mi no me sale nada bien, no voy tampoco a poder con este asunto” lo que provoca la desmotivación por hacer eso bien, y en último termino incluso por hacerlo). En algunas ocasiones son las emociones las que provocan el boicot (“me produce pánico pensar que si tengo que conducir, pueda causar un accidente”, lo que origina la imposibilidad de sacarse el carnet de conducir, o si ya lo tuviera, de conducir un vehículo).

Para la resolución de este problema de desmotivación endógena se necesita:

  1. Identificar los elementos boicoteadores
  2. Analizarlos, y, .... o bien eliminarlos, o bien sustituirlos por elementos motivadores

Este proceso, que aquí se resume de forma tan sencilla, es mucho más laborioso en la vida real. Pero con la técnica del coaching, trabajando comportamientos, emociones y creencias, es como mejor se puede combatir la desmotivación endogena.


jueves, 15 de enero de 2009

La Responsabilidad

Este artículo versa sobre como los seres humanos ejercemos eso que llamamos Responsabilidad.

El concepto de Responsabilidad en el ser humano no es un elemento banal pues hoy en día (principios del siglo XXI) es un concepto que vuelve a la palestra de la opinión, según unos, por causa de su desaparición, ya sea en la política, en la familia, en los grupos sociales y en definitiva en el comportamiento de las personas, según otros, por la necesidad de revisar y ajustar este termino para hacerlo más acorde con las ideas de este tiempo, despojándolo de antiguos empleos y otros usos desaconsejados.

Como me encuentro más bien en el segundo grupo, empezaré por revisar sus orígenes y usos heredados.


ORIGEN DEL TERMINO

Su origen está en el vocablo latino responsum que es supino de respondere, responder. Entonces etimologicamente, significaría:


Habilidad de responder


DEFINICION FORMAL

Formalmente las definiciones que aparecen en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, son:

    responsabilidad
  • f. Cualidad de responsable.
  • f. Deuda, obligación de reparar y satisfacer, por sí o por otra persona, a consecuencia de un delito, de una culpa o de otra causa legal.
  • f. Cargo u obligación moral que resulta para alguien del posible yerro en cosa o asunto determinado.
  • f. Der. Capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente.
    responsable
  • adj. Obligado a responder de algo o por alguien.
  • adj. Dicho de una persona: Que pone cuidado y atención en lo que hace o decide.
  • com. Persona que tiene a su cargo la dirección y vigilancia del trabajo en fábricas, establecimientos, oficinas, inmuebles, etc.


MI DEFINICION

En el caso que nos ocupa la definición de responsabilidad está circunscrita al entorno propio de la persona -en un primer momento-, proyectándose de forma natural a la sociedad en la que vive.

Según mi propio criterio, es:

La potestad de asumir y ejercer en libertad un compromiso, ya sea con uno mismo, ya sea con otras personas.

Antes de proseguir quiero dejar bien delimitado que compromiso lo utilizo aquí como "hacerse cargo de ...", y no con el sentido de promesa.

Esta definición se plantea desde una perspectiva apriorística, es decir, que la persona decide y elige entrar en el compromiso antes del hecho en si, contrariamente a como se plantea en las definiciones segunda, tercera y cuarta del D.R.A.E. donde se utilizan formas verbales que indican hechos o situaciones a posteriori.


ANTES DE LA EJECUCION DEL HECHO

De esta manera la persona autenticamente responsable es la que aun no sabiendo como sucederán los hechos, elige libremente algo que le compromete con su resultado, ya sea que este sea positivo o sea negativo. Esta es la grandeza de la responsabilidad puesto que el compromiso deja de serlo con respecto al resultado y se asocia al hecho.

La persona que así decide se compromete con la vivencia y participa de ella no importándole cual sea el resultado. Bien, esto podría parecer exagerado, no se trata de que no le importe el resultado, claro está, seguramente le importara y mucho, pero no prescinde de la vivencia ante la posibilidad de que el resultado no sea de su agrado. En ese momento la atención se fija en el hecho comprometido, dejando como pendiente el propio resultado.

Esto que parece tan evidente, no lo es tanto si entendemos que muchas personas evitan comprometerse con alguna vivencia, por la posibilidad de que esta misma no tenga el resultado esperado.


DURANTE EL HECHO

Cuando la responsabilidad ha sido aceptada, no queda sino ejercerla. Esto no significa que se deba hacer algo en concreto. Aquí la ejecución de la misma no es en sí una tarea tangible, como coger un objeto o conducir un coche.

Ejercer la responsabilidad es permanecer en situación de responsable desde el momento en que se acepto el compromiso, hasta su fin pactado. En todos los casos esto supone supervisión, control y dirección del hecho comprometido, si bien esto no queda claro para muchas personas, pero bueno esto es un tema que trataremos más adelante.

Lo importante aquí es que esta es la fase primordial y productiva del proceso. De la adecuada ejecución de la misma se producirán los resultados esperados (o no).


viernes, 9 de enero de 2009

Momentos luminosos (y II)


¿Cuantas veces durante el año nos ponemos delante de nuestro YO? ¿Que hacemos en esos momentos?


Esas pocas veces que durante un año somos capaces de reconocernos, de revisarnos sin filtros ni caretas, de vernos contrastados contra el fondo de nuestro entorno, esos momentos que llamamos “Momentos luminosos”, la mayoría de las veces, en un arrebato de auto-sinceridad, sin engaños ni otros compromisos, nos preguntamos por nuestra deriva vital, nuestra trayectoria en este mundo.


Es en esas veces en las que nos damos cuenta que generalmente no somos capaces de contestarnos. Así mismo nos damos cuenta que no tenemos, eso que ahora esta de moda de, una “hoja de ruta”.


¡Uhhhmmm! Se preguntará el lector... ¿Eso se puede tener? ¿Es necesario?


Empezare contestando por la segunda cuestión. No es necesario para vivir. Punto. La gran mayoría de las personas que componen eso que se llama “la humanidad” no tienen, ni tendrán una “hoja de ruta”.


Digamos que estamos hablando de algo que pudiera ser calificado en ciertos lugares de un “lujo innecesario”, sobre todo si no sabe si ese día podrás comer, o si tu vida corre serio peligro. Bueno, pero eso se da en otras circunstancias.


Para los componentes de las sociedades del primer mundo, sin llegar a ser completamente necesario, cada día que pasa se puede apreciar, que es un valor más y más importante. ¿Que persona que quiera llegar a hacer con su vida algo importante no se plantea una estrategia, o por lo menos, una dirección a la que dirigirse? ¿Como sino se pueden conseguir los objetivos deseados, sino es con algún tipo de orientación?.


Ahora voy a por la primera cuestión. Claro que se puede tener. De alguna manera, en otros tiempos esto es daba de varias formas:



  • Un padre o madre que dejaba un negocio en marcha a sus hijos

  • Un saga de profesionales (padres notarios-hijos notarios, padres médicos-hijos médicos)

  • Vocaciones impuestas por los padres (religiosos, militares, intelectuales, etc.)

  • Vocaciones sobrevenidas en época juvenil

  • Sueños de juventud (viajar por el mundo, tener muchos hijos, ser dueño de un negocio)


En resumen, se hacía de manera semi consciente. Me explico. El sujeto planeaba (o le planeaban) la vida en pro de un objetivo, pero no se procedía al estudio y aplicación sistemática y abierta de una estrategia (exceptuando en casos muy concretos), como ahora se hace.


Y ¿Como se hace ahora?


Ahora, en muchos casos, las personas, aun conociendo sus objetivos, cuentan con profesionales que les asisten en su camino y trayectoria vital. Es es debido a que las sociedades, las relaciones humanas, las circunstancias del mundo moderno, son más diversas y más complejas.


Por ejemplo, antes el que quería ser militar se apuntaba al ejercito y a recorrer el escalafón con esfuerzo y paciencia. Ahora se necesitan además conocimientos técnicos, idiomas, diplomacia y en no pocos casos psicología y PNL (Programación Neurolingüistica).


Pero sobre todo el hombre/mujer de hoy en día no busca solo el objetivo tangible de posicionarse laboralmente en la sociedad; también busca tener una vida equilibrada entre los laboral y los personal, compartirla con la o las personas que más se ajusten a ese ideal de vida, ser razonablemente feliz, disfrutar de los frutos de su esfuerzo, en resumen, tener una vida satisfactoria y sobre todo, y por encima de lo demás, QUE TENGA SENTIDO.


Todo ello provoca que las propias capacidades, de los valores y creencias que cada persona atesora, deba ser ajustado para conseguir el objetivo deseado, y eso, mal que nos pese, es muy, pero que muy difícil hacerlo como se suele decir “a pelo”. Es necesario hacerlo con ayuda de un profesional. En unos casos si el objetivo es muy, digamos, técnico, lo más aconsejable será la asistencia de un mentor (persona que supervisa, y en algunos caso forma, la progresión profesional o académica de un pupilo).


Para el resto de objetivos no tan técnicos, la asistencia más adecuada será la de un Coach Personal, ya sea orientando el proceso de Coaching más hacía la carrera profesional, ya hacía la vida privada.


martes, 30 de diciembre de 2008

Momentos luminosos (I)


Aunque el título de este artículo pudiera parecer el eslogan de una campaña de publicidad, no pretende sino hacer mención de esos escasos brotes de iluminación que todos sentimos de vez en cuando.


Habitualmente, y de manera rutinaria, el quehacer de nuestras vidas está ya prefijado. Ya sea por influencia de otros o por nuestra propia voluntad, la rutina diaria en la que la inmensa mayoría de las personas nos movemos, componen el personaje que diariamente, un día tras otro, representamos dentro de nuestros ámbitos sociales.


Este papel que “nos ha sido asignado” lo representamos tan bien que incluso cuando nos encontramos solos seguimos manteniendo, como si temieramos que nos pudieran estar viendo.


Este personaje nos sirve para acomodarnos a la “representación” que es la vida y la sociedad, y dificilmente vamos a dejarlo pues nos proporciona protección y aceptación.


Las sociedades, para su funcionamiento, necesitan personas que encajen y aunen esfuerzos. Los marginados o automarginados, los que son muy diferentes, los que no encuentran acomodo social no sirven para el esfuerzo común. Desde muy pequeños se nos enseña esto y durante el aprendizaje de vida hasta la madurez, buscamos nuestra posición en la sociedad, lo que se concreta buscando un hueco en la familia, el trabajo, los amigos, las asociaciones, la población, etc... algunos con mayor amplitud que otros. Pero al fin en cuentas, casi todos (siempre hay excepciones).


Esto en si ni es bueno ni es malo, forma parte del carácter social del hombre.


El problema se da cuando el papel “social” que representamos se pone por encima de la persona, dejando esta de ser quien realmente es para ser el “personaje” que representa. Llegado a este punto se pueden dar dos circunstancias:



  1. Que la persona se de cuenta de que está representando un papel

  2. Que no se de cuenta y que abunde en su representación


En el segundo caso el escenario que se suele presentar es el de los trastornos de personalidad con lo que se entra de lleno en el campo de la enfermedad psíquica.


El primer caso es tán abundante que se podría decir, sin exagerar, que le ocurre a todo el mundo alguna vez en la vida, sobre todo durante la adolescencia, y en fases posteriores.


Volviendo al título del artículo, es precisamente en esos “momentos luminosos” cuando nos preguntamos por nosotros mismos, y somo capaces de diferenciar la persona que somos del papel que representamos.


Casualmente (pero no tan casual) es momentos se suelen producir en épocas del año en la cual se cambia la rutina diaria de “trabajo-descanso-trabajo-descanso” y así sucesivamente. Estas épocas son normalmente dos, la etapa vacacional y las navidades.


Es a partir de estas fechas en la que se dan más separaciones de pareja, cambios de trabajo, comienzo de actividades nuevas, visitas a coachs y psicólogos, y todo aquello que tenga relación con el cambio en las personas.


Pero ¿Por que? Bueno, esto ya da para otro artículo.


viernes, 19 de diciembre de 2008

Cambiarse




QuotesCambiarse es aceptar cambiar la percepción que tenemos del mundo,
de nosotros mismos y de los otros.



Annie Marquier


martes, 28 de octubre de 2008

¿Que hacer cuando ya hemos tomado una decisión?


Vaya, pero... ¿Es esto un dilema?.

A bote pronto y siendo un tanto frívolos, no lo es. Si la decisión está tomada, ya nos hemos alejado del “problema” de tener que elegir una opción. La solución está ya en la mano. Ya la hemos encontrado, pero.... ¿Queda algo?

Si, claro que queda. Nada menos que hacer efectiva la decisión tomada. ¡Casi nada! Y algo no menos importante, acompañar, hasta su finalización, la realización de la opción elegida, poniendo en ella todo lo que en nuestra mano sea necesario, para que los resultados esperados sean los resultados obtenidos.

Es un gran mal que acontece a mucha gente, que creen que optando por algo, ya lo han conseguido todo. Realmente, como se ha dicho en otras circunstancias, tener clara la opción a tomar es el 50% del camino recorrido. En esto estoy de acuerdo, pero que quede claro que solo es la mitad del 100%, es decir, la mitad de todo lo que queremos.

Además esta mitad no es tangible. Pondré un ejemplo. Una muchacha que ha acabado su estudios medios, se ve ante la tesitura de elegir hacer una carrera de ciencias entre varias opciones. Se toma cierto tiempo en conocer y valorar las diferentes opciones que puede tener según la elección de asignaturas en bachillerato, según sus notas y según su nivel adquisitivo (bueno, el de sus padres). Cuando ya tiene la lista de posibles carreras, se toma su tiempo para elegir entre cada uno de ellas. Por fin, elige una y es consciente de que esa es la que quiere realmente realizar.

Bien, podríamos decir en este punto que ya tiene el 50%. Si, lo tiene, pero ¿De que?.

Aquí está el asunto. Esa mitad obtenida no es en si de la carrera elegida (a nadie la van a convalidar varios cursos de una carrera solo por haberla elegido), sino el 50% de su elección de futuro, de su OBJETIVO DE VIDA. Aun así, tengo dudas que fuera el 50% de su objetivo de vida, yo diría más bien que es el 50% de uno de sus objetivos parciales (en este caso, tener estudios superiores).

Con este ejemplo quiero hacer ver que llegado a este punto hemos llegado muy lejos en nuestro posicionamiento vital, pero ahora nos queda por hacer en si el camino elegido (en el caso del ejemplo, estudiar la carrera universitaria y acabarla).

Es de todos conocidos que cuando alguien sabe lo que quiere y sabe como obtenerlo, lo obtiene con menos esfuerzo y con mejor resultado, que alguien que hace algo sin tener claro si realmente lo quiere.

Esto se llama MOTIVACIÓN, que viene de tener un motivo, es decir, una causa por la que vivir, o luchar.

¡OJO! La motivación no es solo una, pueden ser varias, incluso muchas. Podemos tener (de echo las tenemos) motivaciones para cada cosa. Motivación para estudiar algo, para ver la tele el fin de semana, para quedar con los amigos, para no quedar con quien no me gusta, para invertir, para quedarse en casa el viernes por la noche, etc...

Pero de la motivación hablaremos en otra ocasión.

miércoles, 15 de octubre de 2008

¿Como analizar las opciones que se nos presentan en la vida?


Es bastante frecuente que antes los dilemas que se nos presentan, incluso ante pequeñas decisiones, nos quedemos bloqueados, y no sepamos que hacer.

Si esto se repite con mucha frecuencia, hay que reconocer que necesitamos una ayuda profesional para estudiar y evaluar nuestra actitud y capacidad, con el fin de modificar aquello que nos tiene bloqueados.

Si esta situación no es tan frecuente, sino más bien circunstancial, podemos seguir un pequeño guión a modo de procedimiento. Los pasos a seguir serían estos:

  1. Identificar el punto de bloqueo

  2. Esto es, estudiar desde donde parte la situación o caso, el camino que he seguido, y por fin, en que punto me encuentro.

  3. Identificar el dilema que nos plantea el bloqueo

  4. Más concretamente, resumir en una frase corta el bloqueo. Normalmente será una pregunta. Por ejemplo, «¿Que hago a partir de aquí?» «¿No se que hacer?», o «¿Que opción elijo?». Este es el dilema.

  5. Filtrar el dilema

  6. Es necesario que entendamos si lo que realmente tenemos es un bloqueo (algo así como “me he quedado en blanco”), o realmente me encuentro ante una situación dificil. Vamos a definir aquí difícil como: “tengo muchas opciones, por lo menos más de tres; no hay ninguna especialmente destacada; todas parecen suficiente positivas (o negativas) y están muy igualadas”. Es decir, ese tipo de casos en los cuales la duda nos asalta pues no somos capaces de identificar una opción claramente “ganadora” (o menos “perdedora”).
    Los dilemas que no coincidan con esta descripción no se deberían considerar difíciles. Si nuestro dilema no es de estos y aun así estamos bloqueados, es que tenemos alguna limitación o creencia que nos bloquea. En ese caso hazte ayudar por un Coach Personal.

  7. Refinar el dilema

  8. Haciéndonos la siguiente batería de preguntas, que nos ayuda a despiezar el asunto para acometerlo paso a paso. Esta secuencia se hace resolviendo cada paso, sin progresar hasta el siguiente, sino se ha resuelto el actual.

      Los pasos son:

    1. Llegados a este punto ¿Entiendo REALMENTE bien el asunto?

    2. ¿Me engaño en algo? Se sincero contigo. Si te engañas vuelve al punto anterior

    3. ¿He planteado todas las opciones? ¿Alguna más?

    4. ¿Tengo claras todas las opciones?

    5. ¿Tengo toda la información que necesito? Si me falta información, ¿Donde la puedo obtener?

    6. ¿Tengo claras las consecuencias de cada opción?

    7. ¿Estoy dispuesto a asumir las consecuencias? Eliminar de la lista de opciones aquellas en las que se halla respondido que NO.

    8. Con las opciones que me quedan ¿Soy libre de elegir una de ellas? Si no lo fueras deberías identificar que o quien no te permiten ser libre.


Si nos hemos encontrado con dificultades para respondernos estas cuestiones, o para pasar por este pequeño procedimiento, es que necesitamos ayuda externa y lo más razonable sería solicitar la ayuda de un Coach Personal.


jueves, 2 de octubre de 2008

¿Como gestionar las opciones que se nos presentan en la vida?


Los más viejos del lugar te podrían decir que en la vida de cualquier persona se van a dar tres tipos de situaciones:

  1. Las creadas

  2. Estas son las que nosotros creamos ex-profeso y por lo tanto conocemos y somos capaces de prever de cara al futuro (a). Se incluyen aquellas que surgen como consecuencia de las anteriores y, que además, somos capaces de predecir (b).

  3. Las colaterales

  4. Son las que siendo consecuencia de las primeras no hemos sido capaces de predecir, y por lo tanto nos sorprenden.

  5. Las inesperadas

  6. Son las que nos vienen dadas y no son consecuencia de las que nosotros hemos creado. Obviamente estás si que no somos capaces de predecir.


Veamos ejemplos de cada una de ellas. Ante la decisión de «compranos nuestro primer coche» se nos crean estas situaciones:

  • 1a) Tener que pagar el importe de compra del coche

  • Esta es la más evidente y está fuera de toda duda.

  • 1b) Tener que pagar el mantenimiento del coche

  • No sabemos hasta donde alcanza pero si que es algo que vamos a tener que hacer.

  • b) No encontrar sitio para aparcar en mi barrio

  • Hasta que no hemos tenido el coche ni nos importaba. Lo podíamos haber previsto si no hubiera sido nuestro primer coche.

  • c)Despues de dos años de tener el coche, pagar un impuesto extra por contaminación decidido por el Ayuntamiento

  • Esto si que no existía cuando nos compramos el coche. Imposible de prever.


Ante cada una de estas circunstancias las personas reaccionamos de manera diferente, dependiendo de como hemos sido educados y del bagaje emocional que hemos heredado.

Normalmente según se es menos experto (generalmente por razón de la edad) se preven menos situaciones, lo que provoca un aumento de las las situaciones inesperadas y un descenso de las esperadas.

Las situaciones inesperadas provocan dos tipos de conductas:

  1. Asumir la situación y enfrentarla

  2. No asumir la situación y huir (la indiferencia en este caso también se considera un tipo de huida)


En cualquiera de los dos casos entran a jugar capacidades como:

  • La seguridad en uno mismo

  • El autocontrol

  • El conocimiento de nuestros valores

  • El conocimiento de nuestras habilidades

  • El conocimiento de nuestras prioridades

  • La ilusión

  • La percepción objetiva de la situación (datos y hechos concretos)

  • La percepción subjetiva de la situación (emociones y creencias)


Si desde la infancia, y de manera pedagógica y gradual, se nos enseñasen estas capacidades, los jóvenes en un primer momento, y los adultos después, seriamos capaces de gestionar con mejor acierto las opciones que la vida nos proporciona, sobre toda aquellas que no esperamos.

martes, 30 de septiembre de 2008

El objetivo de vida: Ese gran desconocido.


Todos los seres humanos, todos, absolutamente todos, tenemos un objetivo de vida. Aunque lo desconozcamos.


El básico y estándar objetivo de vida que tiene la raza humana es el que llevamos impreso en nuestros génes y que nos hace sobrevivir. Por decirlo así es la programación mínima con la que nacemos y que sin que nosotros lo sepamos, nos hace buscar la vida y pelear por ella, si bien con nuestras armas de recién nacido: el llanto, el sueño, la búsqueda del pezón materno, etc.


No es hasta nuestra adolescencia cuando nos acomete la necesidad de saber que rumbo tomar y que hacer con nuestro propio “yo” (aquí incluyo el “yo” físico y el “yo” espiritual ).


Y es a partir de este momento cuando empezamos a gestionar con nuestros recursos y habilidades que destino queremos forjarnos.


Desafortunadamente la mayoría de los jóvenes no reciben ninguna enseñanza de como gestionar las opciones que se nos van a presentar en la vida, ni la de estudiar y calibrar las diferentes posibilidades que de tanto en tanto aparecen en nuestro itinerario, y mucho menos la de acometer con garantías de éxito el camino elegido.


En sucesivos artículos iré desentrañando la situación de los diferentes momentos por los que pasamos en nuestras vidas y que tienen que ver con la proposición, elección y realización de nuestro objetivo de vida.