jueves, 9 de julio de 2009

Eficacia, Eficiencia o Efectividad


Si reparamos en estos vocablos podremos comprobar que habitualmente se utilizan de manera indiscriminada y que su uso, en la mayoría de los casos, no es el correcto.

Para concretar el tema, antes que nada tenemos que poner en común su significado. Esto es algo que en la mayoría de los contextos suele dar resultado (ver de que hablamos, antes de hablar, sin saber de que hablamos), y aquí no tendría porque ser una excepción.

Voy a trascribir un resumen de lo que indica el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, y de otras definiciones que fluyen por la red (algunas bastante profundas):

  • Eficacia. Dicese de la potestad de obtener objetivos.
  • Eficiencia. Dicese de la potestad de obtener objetivos con el menor consumo posible de recursos.
  • Efectividad. Dicese de la magnitud de los objetivos alcanzados o de los efectos conseguidos (en cantidad).

Y ahora va mi ampliación con ejemplos.

Eficacia hace referencia a que los objetivos se cumplan (o no) sin entrar a evaluar los medios utilizados. Dos ejemplos de Eficacia:

  1. María Rosa ha conseguido el 100% de sus objetivos de ventas para el trimestre. María Rosa es por tanto Eficaz.
  2. Ramón mata las moscas que se cuelan en su casa, a cañonazos. Y lo consigue. Ramón es Eficaz.

Como veréis el medio a utilizar no importa en este contexto, es decir, a priori no es motivo de discusión.

Eficiencia se centra en el modo en el que se han conseguido esos objetivos, de tal guisa, que si el uso abusivo e indiscriminado de recursos es la forma de obtener los objetivos deseados, entenderemos entonces que 'No es Eficiente', y si estos se han obtenido con el uso mínimo y preciso de recursos, entendemos entonces que 'Si es Eficiente'. Podemos abundar, entonces, que Eficiencia tiene una connotación económica. Un par de ejemplos:

  1. Alejandra se ha sacado el carnet de conducir con solo cuatro clases teóricas, dos practicas y a la primera (vamos, un portento). Alejandra es Eficiente.
  2. Manuel hace la compra semanal para la familia de cinco componentes, con 10 euros (vale como ejemplo, pero vamos, eso no se lo cree ni el). Manuel es muy (pero que muy) Eficiente.

Efectividad tiene relación más con Eficacia que con Eficiencia, pues mide el grado de cumplimiento de los objetivos deseados, de lo que deducimos que en este vocablo tampoco estamos interesados en los medios utilizados. Nemotecnicamente asociamos esta palabra con el efecto producido (en cantidad, no en calidad). Decimos, por ejemplo:

  1. "El anuncio de la campaña de invierno tuvo una efectividad del 50 %”. Es decir, se consiguió el objetivo en un 50 %. Entonces podríamos añadir que esta campaña no es muy Efectiva.
  2. "La efectividad de las medidas tomadas no soluciono el problema". Aquí la Efectividad es cero, es decir el nivel de efecto es nulo.

Después de esta retahíla de declaraciones y puestas en común vamos a sacar conclusiones. ¿Que es más interesante? ¿Ser Eficaz? ¿Ser Eficiente? ¿Ser Efectivo?

Depende del contexto en algunos casos será mejor una cosa que otra, si bien, “Ser Eficaz” y “Ser Efectivo” es casi lo mismo, con lo que debemos formular de nuevo... ¿Que es más interesante? ¿Ser Eficaz? o ¿Ser Eficiente? Pues sin lugar a dudas, la mezcla de ambos. Me explico. Si solo somos Eficaces significa que estamos dejando de lado el coste a la hora de obtener objetivos, y esto no es una cuestión menor, pues conseguir objetivos con mucho coste nos lleva a la ruina (personal, financiera, familiar). Si solo somos Eficientes, conseguiremos los objetivos que nos permitan los costes, claro que, como los costes siempre parecen excesivos, con el animó de ajustarlos, estaremos menguando los objetivos.

La formula ideal, para mi, es está: Eficacia + Eficiencia = 100% de los objetivos = Coste razonable Desde el punto de vista estrictamente de la persona, la consecución de nuestros objetivos personales, empresariales, laborales, familiares, etc... SOLO es aceptable si sus costes son razonables (sin impacto negativo en la familia, sin mengua significativa del patrimonio, sin detrimento de la salud, sin menoscabo de la dignidad, etc.).

Esto en un proceso de coaching se conoce como “Estudio de la ecología de los objetivos” (entendiendo aquí como 'ecología', el impacto que un objetivo deseado puede tener en nuestras vidas).


miércoles, 27 de mayo de 2009

Relacionarse con


Describimos aquí “relacionarse con” como el modo de vivir con su medio ambiente y consigo mismo, que tiene cada persona.

Decimos en ocasiones que tal persona “se relaciona con ...” cuando también podríamos decir “como percibe” o “como vive”.

Este enfoque es interesante pues denota a priori, que esa relación puede existir, o no existir (mejor dicho, se puede dar, o no), y también que en caso de que exista, que hay diferentes maneras de llevarla a cabo.

Un ejemplo. Vamos a analizar como una persona, llamemosla Ana, “se relaciona con su pasado”.

De esta forma de expresarnos sacamos las siguientes conclusiones:


  1. Que Ana tiene un pasado (obvio)

  2. Que puede querer “relacionarse”, es decir, rememorarlo (o lo que es lo mismo, traerlo a la memoria)

  3. Que puede no querer “relacionarse”. Es decir, que aun teniendo pasado, decide no rememorarlo.

  4. A partir del caso (b) puede elegir hacerlo desde diferentes puntos de vista. Estos pueden ser...

    • De forma positiva

    • Creativa

    • Negativa

    • Con pesar

    • Con alegría

    • Con remordimiento

    • Con añoranza

    • Con asco

    • Otras



En definitiva, puede “relacionarse” a través del filtro de una emoción.

Es necesario aquí diferenciar lo que es una mera rememoración, que lo único que aporta son datos (es decir, información), de lo que es su interpretación (“relacionarse con”), en la cual intervienen y aparecen las emociones.

Siguiendo con el ejemplo, Ana recuerda que un día estuvo en la playa con sus padres y hermanos cuando tenía siete años de edad, cerca del pueblo de su abuela materna. Hasta aquí son solo datos.

Seguidamente aparece la emoción de alegría y añoranza, pues recuerda que se lo paso muy bien y que fue un día especialmente feliz de su niñez. Si sigue profundizando en los detalles de su memoria con respecto a ese día, se acuerda de que perdió un prendedor de pelo al que tenía mucho apego. Aparece aquí el sentimiento de perdida.

Esto nos hacer ver que Ana se “relaciona con” su pasado de varias maneras, dependiendo del momento exacto que le venga a la memoria. Si la mayoría de los recuerdos tienen un “filtro” parecido, entonces Ana se relaciona con su pasado, generalmente por medio de ese “filtro”, es decir, de esa emoción.


martes, 28 de abril de 2009

Enfoque


Este es un vocablo que generalmente asociamos con la fotografía, y en una acepción más profunda, con la óptica (¿Que es la fotografía sino un sistema óptico?).

Con respecto a nuestra vida, entorno en el que vivimos, las cosas que nos pasan, el futuro, etc... el uso de conceptos y expresiones procedentes de la óptica es muy habitual (entendiendo óptica como una ciencia, y no como una establecimiento de venta de gafas).

Esto es debido a que la visión es un elemento fundamental para el trascurrir de la vida. He de aclarar que utilizo visión no como un simple concepto óptico, sino como concepto más amplio, más acorde con la definición “percepción de la realidad”.

¡Que importante para nuestro devenir vital es la percepción de lo que nos rodea!.

Pero ¿Por que? Porque de la visión que nosotros tengamos sobre algo, sacaremos las correspondientes conclusiones, lo que a su vez nos permitirá relacionarnos con eso de una manera concreta, que a su vez nos proporcionara una nueva visión, y de esta, una nueva conclusión, y así sucesivamente.

Si en este proceso permanente de visión-conclusión-relación, el primer paso no se ajusta a la realidad, es fácil imaginar que a partir de ese momento, el proceso se deforma y perturba, con lo que nuestra vida (en relación a eso) está abocada al fracaso, o en el mejor de los casos, a un destino que en principio no es el deseado.

Por ello, la principal función de los coachs, es la de ajustar la visión del cliente, para que este pueda obrar en consecuencia, y alcanzar su objetivo de vida, sin demoras y sin distorsiones.

En resumidas cuentas ¡Que importante es un enfoque adecuado para obtener unos resultados adecuados!


martes, 3 de marzo de 2009

La desmotivación endógena


La desmotivación puede surgir desde dos puntos diferentes:

  • Desde el entorno que nos rodea que llamaríamos desmotivación externa o exógena
  • Desde nosotros mismos, que llamaríamos interna o endógena.


Me interesa especialmente la desmotivación endógena por ser la que habitualmente se detecta menos y suele tener un desarrollo más prolongado y profundo en la vida de las personas.

Antes de continuar creo que es necesario describirla y reconocerla.

Se podría resumir diciendo que es la “perdida de la motivación” -aunque esto nos podría hacer creer que la motivación es algo como una “cosa” que se puede dejar olvidada en un taxi, o encima del piano.

Para ser un poco más específicos podríamos declarar que la motivación se obtiene con cierto esfuerzo y que su mayor o menor cantidad, no se puede medir en unidades. Su efecto contrario, sería la desmotivación, si bien no en un sentido aritmético ( desmotivación = motivación * -1 ) , si en un sentido de magnitudes térmicas ( tomando como base la física térmica, el frió es la ausencia de calor, pues en nuestro caso la desmotivación es la ausencia de motivación ).

Con esta primera base podemos definir que la desmotivación interna o endógena es la falta de motivación originada por nosotros mismos.

Vaya, con esta proposición nos queda preguntar ¿Para que hace alguien semejante cosa? La respuesta raramente se respondería en sentido positivo, aunque el conocer la respuesta en este caso no nos lleve demasiado lejos.

Propongo entonces otra pregunta ¿Por que hace alguien semejante cosa? Bien, esto nos sumerge en el profundo mar de las interioridad de la persona y puede ser labor de años descubrir esas causas y poder llegar a poner remedio.

Llegados a este punto se me ocurre una tercer pregunta ¿Como hace alguien semejante cosa? La respuesta a esta pregunta nos lleva directamente a la actividad desmotivadora, y nos permite identificar las pautas y modelos que llevan a esa persona a “boicotear” y desgastar su motivación.

Este punto es vital para que el comportamiento y las creencias desgastantes sean analizados, y como si de unas simples bacterias hablásemos, fueran eliminados por causa de una oportuna vacuna que las haga desparecer para que la motivación no se vea mermada.

La desmotivación tiene elementos comunes en todas las personas. Pueden originarse como resultado de un comportamiento (el hábito de comer mucha cantidad provoca en la persona con sobrepeso la desmotivación respecto a tener mejor salud y mejor figura corporal), o como resultado de una creencia (“como a mi no me sale nada bien, no voy tampoco a poder con este asunto” lo que provoca la desmotivación por hacer eso bien, y en último termino incluso por hacerlo). En algunas ocasiones son las emociones las que provocan el boicot (“me produce pánico pensar que si tengo que conducir, pueda causar un accidente”, lo que origina la imposibilidad de sacarse el carnet de conducir, o si ya lo tuviera, de conducir un vehículo).

Para la resolución de este problema de desmotivación endógena se necesita:

  1. Identificar los elementos boicoteadores
  2. Analizarlos, y, .... o bien eliminarlos, o bien sustituirlos por elementos motivadores

Este proceso, que aquí se resume de forma tan sencilla, es mucho más laborioso en la vida real. Pero con la técnica del coaching, trabajando comportamientos, emociones y creencias, es como mejor se puede combatir la desmotivación endogena.


jueves, 15 de enero de 2009

La Responsabilidad

Este artículo versa sobre como los seres humanos ejercemos eso que llamamos Responsabilidad.

El concepto de Responsabilidad en el ser humano no es un elemento banal pues hoy en día (principios del siglo XXI) es un concepto que vuelve a la palestra de la opinión, según unos, por causa de su desaparición, ya sea en la política, en la familia, en los grupos sociales y en definitiva en el comportamiento de las personas, según otros, por la necesidad de revisar y ajustar este termino para hacerlo más acorde con las ideas de este tiempo, despojándolo de antiguos empleos y otros usos desaconsejados.

Como me encuentro más bien en el segundo grupo, empezaré por revisar sus orígenes y usos heredados.


ORIGEN DEL TERMINO

Su origen está en el vocablo latino responsum que es supino de respondere, responder. Entonces etimologicamente, significaría:


Habilidad de responder


DEFINICION FORMAL

Formalmente las definiciones que aparecen en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, son:

    responsabilidad
  • f. Cualidad de responsable.
  • f. Deuda, obligación de reparar y satisfacer, por sí o por otra persona, a consecuencia de un delito, de una culpa o de otra causa legal.
  • f. Cargo u obligación moral que resulta para alguien del posible yerro en cosa o asunto determinado.
  • f. Der. Capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente.
    responsable
  • adj. Obligado a responder de algo o por alguien.
  • adj. Dicho de una persona: Que pone cuidado y atención en lo que hace o decide.
  • com. Persona que tiene a su cargo la dirección y vigilancia del trabajo en fábricas, establecimientos, oficinas, inmuebles, etc.


MI DEFINICION

En el caso que nos ocupa la definición de responsabilidad está circunscrita al entorno propio de la persona -en un primer momento-, proyectándose de forma natural a la sociedad en la que vive.

Según mi propio criterio, es:

La potestad de asumir y ejercer en libertad un compromiso, ya sea con uno mismo, ya sea con otras personas.

Antes de proseguir quiero dejar bien delimitado que compromiso lo utilizo aquí como "hacerse cargo de ...", y no con el sentido de promesa.

Esta definición se plantea desde una perspectiva apriorística, es decir, que la persona decide y elige entrar en el compromiso antes del hecho en si, contrariamente a como se plantea en las definiciones segunda, tercera y cuarta del D.R.A.E. donde se utilizan formas verbales que indican hechos o situaciones a posteriori.


ANTES DE LA EJECUCION DEL HECHO

De esta manera la persona autenticamente responsable es la que aun no sabiendo como sucederán los hechos, elige libremente algo que le compromete con su resultado, ya sea que este sea positivo o sea negativo. Esta es la grandeza de la responsabilidad puesto que el compromiso deja de serlo con respecto al resultado y se asocia al hecho.

La persona que así decide se compromete con la vivencia y participa de ella no importándole cual sea el resultado. Bien, esto podría parecer exagerado, no se trata de que no le importe el resultado, claro está, seguramente le importara y mucho, pero no prescinde de la vivencia ante la posibilidad de que el resultado no sea de su agrado. En ese momento la atención se fija en el hecho comprometido, dejando como pendiente el propio resultado.

Esto que parece tan evidente, no lo es tanto si entendemos que muchas personas evitan comprometerse con alguna vivencia, por la posibilidad de que esta misma no tenga el resultado esperado.


DURANTE EL HECHO

Cuando la responsabilidad ha sido aceptada, no queda sino ejercerla. Esto no significa que se deba hacer algo en concreto. Aquí la ejecución de la misma no es en sí una tarea tangible, como coger un objeto o conducir un coche.

Ejercer la responsabilidad es permanecer en situación de responsable desde el momento en que se acepto el compromiso, hasta su fin pactado. En todos los casos esto supone supervisión, control y dirección del hecho comprometido, si bien esto no queda claro para muchas personas, pero bueno esto es un tema que trataremos más adelante.

Lo importante aquí es que esta es la fase primordial y productiva del proceso. De la adecuada ejecución de la misma se producirán los resultados esperados (o no).


viernes, 9 de enero de 2009

Momentos luminosos (y II)


¿Cuantas veces durante el año nos ponemos delante de nuestro YO? ¿Que hacemos en esos momentos?


Esas pocas veces que durante un año somos capaces de reconocernos, de revisarnos sin filtros ni caretas, de vernos contrastados contra el fondo de nuestro entorno, esos momentos que llamamos “Momentos luminosos”, la mayoría de las veces, en un arrebato de auto-sinceridad, sin engaños ni otros compromisos, nos preguntamos por nuestra deriva vital, nuestra trayectoria en este mundo.


Es en esas veces en las que nos damos cuenta que generalmente no somos capaces de contestarnos. Así mismo nos damos cuenta que no tenemos, eso que ahora esta de moda de, una “hoja de ruta”.


¡Uhhhmmm! Se preguntará el lector... ¿Eso se puede tener? ¿Es necesario?


Empezare contestando por la segunda cuestión. No es necesario para vivir. Punto. La gran mayoría de las personas que componen eso que se llama “la humanidad” no tienen, ni tendrán una “hoja de ruta”.


Digamos que estamos hablando de algo que pudiera ser calificado en ciertos lugares de un “lujo innecesario”, sobre todo si no sabe si ese día podrás comer, o si tu vida corre serio peligro. Bueno, pero eso se da en otras circunstancias.


Para los componentes de las sociedades del primer mundo, sin llegar a ser completamente necesario, cada día que pasa se puede apreciar, que es un valor más y más importante. ¿Que persona que quiera llegar a hacer con su vida algo importante no se plantea una estrategia, o por lo menos, una dirección a la que dirigirse? ¿Como sino se pueden conseguir los objetivos deseados, sino es con algún tipo de orientación?.


Ahora voy a por la primera cuestión. Claro que se puede tener. De alguna manera, en otros tiempos esto es daba de varias formas:



  • Un padre o madre que dejaba un negocio en marcha a sus hijos

  • Un saga de profesionales (padres notarios-hijos notarios, padres médicos-hijos médicos)

  • Vocaciones impuestas por los padres (religiosos, militares, intelectuales, etc.)

  • Vocaciones sobrevenidas en época juvenil

  • Sueños de juventud (viajar por el mundo, tener muchos hijos, ser dueño de un negocio)


En resumen, se hacía de manera semi consciente. Me explico. El sujeto planeaba (o le planeaban) la vida en pro de un objetivo, pero no se procedía al estudio y aplicación sistemática y abierta de una estrategia (exceptuando en casos muy concretos), como ahora se hace.


Y ¿Como se hace ahora?


Ahora, en muchos casos, las personas, aun conociendo sus objetivos, cuentan con profesionales que les asisten en su camino y trayectoria vital. Es es debido a que las sociedades, las relaciones humanas, las circunstancias del mundo moderno, son más diversas y más complejas.


Por ejemplo, antes el que quería ser militar se apuntaba al ejercito y a recorrer el escalafón con esfuerzo y paciencia. Ahora se necesitan además conocimientos técnicos, idiomas, diplomacia y en no pocos casos psicología y PNL (Programación Neurolingüistica).


Pero sobre todo el hombre/mujer de hoy en día no busca solo el objetivo tangible de posicionarse laboralmente en la sociedad; también busca tener una vida equilibrada entre los laboral y los personal, compartirla con la o las personas que más se ajusten a ese ideal de vida, ser razonablemente feliz, disfrutar de los frutos de su esfuerzo, en resumen, tener una vida satisfactoria y sobre todo, y por encima de lo demás, QUE TENGA SENTIDO.


Todo ello provoca que las propias capacidades, de los valores y creencias que cada persona atesora, deba ser ajustado para conseguir el objetivo deseado, y eso, mal que nos pese, es muy, pero que muy difícil hacerlo como se suele decir “a pelo”. Es necesario hacerlo con ayuda de un profesional. En unos casos si el objetivo es muy, digamos, técnico, lo más aconsejable será la asistencia de un mentor (persona que supervisa, y en algunos caso forma, la progresión profesional o académica de un pupilo).


Para el resto de objetivos no tan técnicos, la asistencia más adecuada será la de un Coach Personal, ya sea orientando el proceso de Coaching más hacía la carrera profesional, ya hacía la vida privada.


martes, 30 de diciembre de 2008

Momentos luminosos (I)


Aunque el título de este artículo pudiera parecer el eslogan de una campaña de publicidad, no pretende sino hacer mención de esos escasos brotes de iluminación que todos sentimos de vez en cuando.


Habitualmente, y de manera rutinaria, el quehacer de nuestras vidas está ya prefijado. Ya sea por influencia de otros o por nuestra propia voluntad, la rutina diaria en la que la inmensa mayoría de las personas nos movemos, componen el personaje que diariamente, un día tras otro, representamos dentro de nuestros ámbitos sociales.


Este papel que “nos ha sido asignado” lo representamos tan bien que incluso cuando nos encontramos solos seguimos manteniendo, como si temieramos que nos pudieran estar viendo.


Este personaje nos sirve para acomodarnos a la “representación” que es la vida y la sociedad, y dificilmente vamos a dejarlo pues nos proporciona protección y aceptación.


Las sociedades, para su funcionamiento, necesitan personas que encajen y aunen esfuerzos. Los marginados o automarginados, los que son muy diferentes, los que no encuentran acomodo social no sirven para el esfuerzo común. Desde muy pequeños se nos enseña esto y durante el aprendizaje de vida hasta la madurez, buscamos nuestra posición en la sociedad, lo que se concreta buscando un hueco en la familia, el trabajo, los amigos, las asociaciones, la población, etc... algunos con mayor amplitud que otros. Pero al fin en cuentas, casi todos (siempre hay excepciones).


Esto en si ni es bueno ni es malo, forma parte del carácter social del hombre.


El problema se da cuando el papel “social” que representamos se pone por encima de la persona, dejando esta de ser quien realmente es para ser el “personaje” que representa. Llegado a este punto se pueden dar dos circunstancias:



  1. Que la persona se de cuenta de que está representando un papel

  2. Que no se de cuenta y que abunde en su representación


En el segundo caso el escenario que se suele presentar es el de los trastornos de personalidad con lo que se entra de lleno en el campo de la enfermedad psíquica.


El primer caso es tán abundante que se podría decir, sin exagerar, que le ocurre a todo el mundo alguna vez en la vida, sobre todo durante la adolescencia, y en fases posteriores.


Volviendo al título del artículo, es precisamente en esos “momentos luminosos” cuando nos preguntamos por nosotros mismos, y somo capaces de diferenciar la persona que somos del papel que representamos.


Casualmente (pero no tan casual) es momentos se suelen producir en épocas del año en la cual se cambia la rutina diaria de “trabajo-descanso-trabajo-descanso” y así sucesivamente. Estas épocas son normalmente dos, la etapa vacacional y las navidades.


Es a partir de estas fechas en la que se dan más separaciones de pareja, cambios de trabajo, comienzo de actividades nuevas, visitas a coachs y psicólogos, y todo aquello que tenga relación con el cambio en las personas.


Pero ¿Por que? Bueno, esto ya da para otro artículo.


viernes, 19 de diciembre de 2008

Cambiarse




QuotesCambiarse es aceptar cambiar la percepción que tenemos del mundo,
de nosotros mismos y de los otros.



Annie Marquier


martes, 28 de octubre de 2008

¿Que hacer cuando ya hemos tomado una decisión?


Vaya, pero... ¿Es esto un dilema?.

A bote pronto y siendo un tanto frívolos, no lo es. Si la decisión está tomada, ya nos hemos alejado del “problema” de tener que elegir una opción. La solución está ya en la mano. Ya la hemos encontrado, pero.... ¿Queda algo?

Si, claro que queda. Nada menos que hacer efectiva la decisión tomada. ¡Casi nada! Y algo no menos importante, acompañar, hasta su finalización, la realización de la opción elegida, poniendo en ella todo lo que en nuestra mano sea necesario, para que los resultados esperados sean los resultados obtenidos.

Es un gran mal que acontece a mucha gente, que creen que optando por algo, ya lo han conseguido todo. Realmente, como se ha dicho en otras circunstancias, tener clara la opción a tomar es el 50% del camino recorrido. En esto estoy de acuerdo, pero que quede claro que solo es la mitad del 100%, es decir, la mitad de todo lo que queremos.

Además esta mitad no es tangible. Pondré un ejemplo. Una muchacha que ha acabado su estudios medios, se ve ante la tesitura de elegir hacer una carrera de ciencias entre varias opciones. Se toma cierto tiempo en conocer y valorar las diferentes opciones que puede tener según la elección de asignaturas en bachillerato, según sus notas y según su nivel adquisitivo (bueno, el de sus padres). Cuando ya tiene la lista de posibles carreras, se toma su tiempo para elegir entre cada uno de ellas. Por fin, elige una y es consciente de que esa es la que quiere realmente realizar.

Bien, podríamos decir en este punto que ya tiene el 50%. Si, lo tiene, pero ¿De que?.

Aquí está el asunto. Esa mitad obtenida no es en si de la carrera elegida (a nadie la van a convalidar varios cursos de una carrera solo por haberla elegido), sino el 50% de su elección de futuro, de su OBJETIVO DE VIDA. Aun así, tengo dudas que fuera el 50% de su objetivo de vida, yo diría más bien que es el 50% de uno de sus objetivos parciales (en este caso, tener estudios superiores).

Con este ejemplo quiero hacer ver que llegado a este punto hemos llegado muy lejos en nuestro posicionamiento vital, pero ahora nos queda por hacer en si el camino elegido (en el caso del ejemplo, estudiar la carrera universitaria y acabarla).

Es de todos conocidos que cuando alguien sabe lo que quiere y sabe como obtenerlo, lo obtiene con menos esfuerzo y con mejor resultado, que alguien que hace algo sin tener claro si realmente lo quiere.

Esto se llama MOTIVACIÓN, que viene de tener un motivo, es decir, una causa por la que vivir, o luchar.

¡OJO! La motivación no es solo una, pueden ser varias, incluso muchas. Podemos tener (de echo las tenemos) motivaciones para cada cosa. Motivación para estudiar algo, para ver la tele el fin de semana, para quedar con los amigos, para no quedar con quien no me gusta, para invertir, para quedarse en casa el viernes por la noche, etc...

Pero de la motivación hablaremos en otra ocasión.

miércoles, 15 de octubre de 2008

¿Como analizar las opciones que se nos presentan en la vida?


Es bastante frecuente que antes los dilemas que se nos presentan, incluso ante pequeñas decisiones, nos quedemos bloqueados, y no sepamos que hacer.

Si esto se repite con mucha frecuencia, hay que reconocer que necesitamos una ayuda profesional para estudiar y evaluar nuestra actitud y capacidad, con el fin de modificar aquello que nos tiene bloqueados.

Si esta situación no es tan frecuente, sino más bien circunstancial, podemos seguir un pequeño guión a modo de procedimiento. Los pasos a seguir serían estos:

  1. Identificar el punto de bloqueo

  2. Esto es, estudiar desde donde parte la situación o caso, el camino que he seguido, y por fin, en que punto me encuentro.

  3. Identificar el dilema que nos plantea el bloqueo

  4. Más concretamente, resumir en una frase corta el bloqueo. Normalmente será una pregunta. Por ejemplo, «¿Que hago a partir de aquí?» «¿No se que hacer?», o «¿Que opción elijo?». Este es el dilema.

  5. Filtrar el dilema

  6. Es necesario que entendamos si lo que realmente tenemos es un bloqueo (algo así como “me he quedado en blanco”), o realmente me encuentro ante una situación dificil. Vamos a definir aquí difícil como: “tengo muchas opciones, por lo menos más de tres; no hay ninguna especialmente destacada; todas parecen suficiente positivas (o negativas) y están muy igualadas”. Es decir, ese tipo de casos en los cuales la duda nos asalta pues no somos capaces de identificar una opción claramente “ganadora” (o menos “perdedora”).
    Los dilemas que no coincidan con esta descripción no se deberían considerar difíciles. Si nuestro dilema no es de estos y aun así estamos bloqueados, es que tenemos alguna limitación o creencia que nos bloquea. En ese caso hazte ayudar por un Coach Personal.

  7. Refinar el dilema

  8. Haciéndonos la siguiente batería de preguntas, que nos ayuda a despiezar el asunto para acometerlo paso a paso. Esta secuencia se hace resolviendo cada paso, sin progresar hasta el siguiente, sino se ha resuelto el actual.

      Los pasos son:

    1. Llegados a este punto ¿Entiendo REALMENTE bien el asunto?

    2. ¿Me engaño en algo? Se sincero contigo. Si te engañas vuelve al punto anterior

    3. ¿He planteado todas las opciones? ¿Alguna más?

    4. ¿Tengo claras todas las opciones?

    5. ¿Tengo toda la información que necesito? Si me falta información, ¿Donde la puedo obtener?

    6. ¿Tengo claras las consecuencias de cada opción?

    7. ¿Estoy dispuesto a asumir las consecuencias? Eliminar de la lista de opciones aquellas en las que se halla respondido que NO.

    8. Con las opciones que me quedan ¿Soy libre de elegir una de ellas? Si no lo fueras deberías identificar que o quien no te permiten ser libre.


Si nos hemos encontrado con dificultades para respondernos estas cuestiones, o para pasar por este pequeño procedimiento, es que necesitamos ayuda externa y lo más razonable sería solicitar la ayuda de un Coach Personal.